El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) suscrito por el Ecuador1 tiene como objetivos: conservar la biodiversidad, promover el uso sostenible de sus componentes y garantizar la participación justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos.
Como parte de los compromisos adquiridos con el CDB en el año 2000 se formuló la primera Política y Estrategia Nacional de Biodiversidad en Ecuador, desde entonces, muchos cambios experimentó el Ecuador, en sus dinámicas sociales, económicas y ambientales, principalmente desde octubre de 2008, cuando se definió una nueva concepción política del rol que debía asumir el Estado como garante del régimen del Buen Vivir o Sumak Kawsay, una nueva forma de convivencia ciudadana en diversidad y armonía con la naturaleza, garantizando los derechos de la naturaleza. Además, reconociendo como deberes primordiales del Estado: planificar el desarrollo nacional, erradicar la pobreza, promover el desarrollo sostenible y redistribuir equitativamente la riqueza (Art. 3, Constitución 2008).